Argumento


María llega como cada mañana a la sala de disección del hospital anatómico forense donde trabaja. Bueno, no exactamente como cada mañana. Hoy es un día especial: hoy es su cumpleaños. Mientras disecciona, comparte con nosotros sus inquietudes y sus tribulaciones. Ayer discutió con Antonio. Solo le pidió que le hiciera un regalo por su cumpleaños y algo más... La historia de María se cruzará con la de los cuerpos a los que realiza la autopsia.


La de la señora Recortada puede ser la historia de cualquier titular de nuestros periódicos. “Intentaron recortarme la dignidad al cortarme el agua y al cortarme la luz.” En su demencia hay buenas dosis de lucidez.



Rosa está enamorada de Daniel, un hombre que, por una extraña carencia, ha perdido su capacidad de mentir. Intenta soportar sus verdades, permanece junto a él cuando todos lo abandonan, pero no logra sobreponerse al ataque que supone verse sometida a un juicio constante. Daniel parece disfrutar diciéndole todo lo que le pasa por la cabeza. ¿Hasta qué punto podemos sufrir la verdad de los demás? ¿En qué medida queremos conocerla? Rosa tiene que aprender, aprender a no preguntar. No todo puede ser dicho en aras de la verdad.


La de Aisha es la historia de tantas niñas que no entienden por qué no puede ir al colegio como su hermano. Es la historia de tantas niñas condenadas al encierro. Hamed es su hermano gemelo. A él no le está permitido limpiar el suelo con los pies desnudos, ella no podrá estudiar. Pertenecen a un mundo de roles separados e inquebrantables. Está sometida al “Cúbrete, no vayas descalza, no les hables, no les mires.” Aisha se rebelará contra esta y otras injusticias.


Al llegar al último cuerpo, se multiplican las coincidencias ante el desconcierto de la forense. Su mismo nombre, su fecha de nacimiento, una mujer embarazada y una muerte violenta. ¿Qué está ocurriendo? ¿Por qué no puede recordar más?